La empresa de concesiones Odinsa, filial del Grupo Argos, ejecutó una reestructuración integral de su organigrama en Latinoamérica que derivó en la salida inmediata de cuatro de sus directivos más visibles. Carlos Mario Alzate, Eduardo Bettin, Jorge Londoño y Andrés Ortega dejarán sus funciones el próximo 30 de abril, en un movimiento que la firma justifica bajo una agenda de simplificación y deber fiduciario con los accionistas.
Este ajuste no es un simple cambio de nombres, sino una metamorfosis en la cadena de mando. La compañía optó por la absorción de funciones, dejando la columna vertebral de la operación en manos de un círculo reducido. Pablo Arroyave, actual vicepresidente Financiero, asumirá ahora el control de las áreas Administrativa, Desarrollo de Negocios y la vertical de Odinsa Aguas. Por su parte, Gustavo Ordóñez unificará el poder operativo al quedar al frente tanto de la vertical de Vías como de la de Aeropuertos, consolidando la gestión de terminales aéreas y concesiones viales en un solo despacho. Finalmente, la vicepresidencia de Asuntos Legales e Institucionales será ocupada por Juliana Matallana, quien deberá blindar jurídicamente esta nueva etapa de concentración de responsabilidades.
Desde la perspectiva del análisis corporativo, el movimiento sugiere un intento por erradicar la fragmentación en la toma de decisiones, aunque implica una carga operativa masiva para los ejecutivos designados. La salida de los cuatro directivos mencionados marca el cierre de un ciclo en la gestión de activos estratégicos como Autopistas del Café y el Túnel de Oriente. La empresa sostiene que esta estructura «más ágil» es necesaria para garantizar un crecimiento rentable, mientras el mercado observa con atención cómo la redistribución de estas cargas de trabajo afectará la ejecución de los proyectos de infraestructura hídrica y de transporte que la firma lidera en la región.

















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