El paradero de transporte público ubicado frente a la parroquia del barrio El Guamal se ha transformado en un depósito crítico de residuos sólidos y escombros, anulando su función social y convirtiéndose en un foco de contaminación que afecta directamente a los residentes de la calle 49C con carrera 33A. La acumulación desmedida de desechos, que según reportes ciudadanos persiste desde el inicio de la pasada Semana Santa, ha derivado en una crisis de salubridad pública que parece desbordar la capacidad de respuesta de las entidades de aseo y control urbano.
Habitantes del sector manifiestan una profunda preocupación ante lo que describen como un criadero de vectores, señalando la presencia constante de roedores e insectos que ya estarían incursionando en las viviendas aledañas. El material dispuesto de manera irregular en este punto de la comuna no se limita a residuos domésticos; las imágenes evidencian bultos de gran peso, restos de mobiliario en madera, cartón y tejas de fibrocemento, elementos que sugieren una disposición clandestina de residuos de construcción y demolición por parte de ciudadanos sin escrúpulos que han confundido el mobiliario urbano con un relleno sanitario improvisado.
Esta degradación del entorno no solo vulnera el derecho al goce de un ambiente sano, sino que expone a los usuarios del transporte público y a los feligreses de la zona a riesgos epidemiológicos derivados de la descomposición de materia orgánica y los malos olores. La comunidad exige una intervención inmediata de la administración municipal y de la empresa de aseo para la recolección total de los elementos, además de solicitar un seguimiento riguroso a través de las cámaras de seguridad para individualizar y sancionar a los responsables de estos comportamientos contrarios a la convivencia ciudadana.


















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