Jaime Bermúdez Merizalde reconoció en grabaciones privadas que el medio digital La Silla Vacía es una de las «agencias» que permite el crecimiento «abrumador» del Proyecto Júpiter. La operación busca posicionar a Paloma Valencia como una opción de «centro», atacando simultáneamente a Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella.
La pirámide de los hechos:
El Financiamiento: Se han recaudado más de 1.7 millones de dólares aportados por empresarios bajo promesa de anonimato.
La Táctica: Talleres de «democracia» dictados en empresas como Postobón, Incauca y Carvajal, donde se presiona a operarios para adoptar narrativas de crisis. El Ministerio del Trabajo ya investiga denuncias por constreñimiento electoral.
El Papel de La Silla Vacía: Aunque Juanita León negó inicialmente el vínculo, terminó admitiendo contratos con Probogotá (aliado de Júpiter) gestionados por el propio Bermúdez. Las piezas audiovisuales financiadas estarían destinadas a criticar al gobierno actual bajo el marco de la campaña presidencial.
No es la primera vez que Bermúdez opera en las sombras. En 2002 fue el cerebro detrás del «No» al Caguán que catapultó a Uribe. Hoy, la estrategia se digitaliza y se camufla en portales de «fact-checking».


















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