Pasar por el sector de Fátima, justo donde están levantando la torre del Cable Aéreo, se convirtió en un desafío para la integridad física de cualquiera. Lo que debería ser un cerramiento para proteger a la gente terminó siendo un peligro latente: láminas de zinc dobladas, con las puntas hacia afuera y los bordes cortantes expuestos directamente a la altura de quienes caminan por la acera.
Las fotos no mienten. Se ven latas retorcidas que parecen estar a punto de soltarse y que invaden el espacio por donde pasan niños, adultos mayores y mascotas. No se trata solo de que se vea mal estéticamente, es que cualquier roce con esos filos metálicos puede terminar en una herida de gravedad. El material está ahí, atravesado en el camino, sin ningún tipo de protección en las esquinas o señalización que le diga al peatón que tenga cuidado de no cortarse.
Es urgente que los encargados de este frente de obra le metan mano a ese cerramiento. No se puede permitir que el material de construcción o de protección esté en semejante estado de deterioro, estorbando el paso y amenazando la seguridad de los vecinos. La comunidad de Fátima necesita que aseguren esas latas o que las cambien por algo que no sea una trampa para el que va pasando distraído por la calle.





















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