Cada amanecer en la calle es una batalla por sobrevivir. Para un perro o un gato abandonado, la rutina diaria consiste en escarbar basura, esquivar golpes y soportar la intemperie. El final es aún más desolador para los animales geriátricos, quienes, tras una vida de rechazo, mueren lentamente en los andenes por enfermedades no tratadas, solos y sin el consuelo de una caricia.
Ante esta tragedia, Colombia ha sido históricamente lenta en implementar políticas de protección. Apenas el año pasado se dio vía libre a la Ley Ángel (Ley 2455 de 2025), intentando saldar una enorme deuda con el bienestar animal. Hoy, el marco jurídico es severo: el maltrato y el abandono se castigan con hasta 98 meses de prisión y multas de 60 SMMLV. Además, la Policía tiene la facultad de incautar animales maltratados inmediatamente, sin necesidad de orden judicial, y los agresores quedan inhabilitados de por vida para tener mascotas.
La compasión sin acción es solo lástima. Denuncie a los maltratadores, exija a las autoridades la aplicación estricta de la ley y adopte. Insistir en la ejecución del presupuesto asignado por parte de las alcaldías y gobernaciones en la ejecución de programas de bienestar y esterilización, presupuesto que en muchas ocasiones, se pierde. Alimente y ayude a un animal callejero.


















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