Los juegos de los niños pasaron de ser espacios de diversión a zonas de peligro real por falta de mantenimiento. Un padre de familia, preocupado por la seguridad de sus hijos, tuvo que arrancar personalmente un pedazo de lata oxidada que funcionaba como una cuchilla, ante la falta de atención en estos escenarios públicos.
La situación es preocupante: sillas flojas, tornillos zafados y estructuras metálicas fracturadas que amenazan la integridad de cualquier menor. Al parecer, el descuido administrativo está dejando que el óxido se tome los parques, exponiendo a los pequeños a cortaduras o accidentes graves


















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